¿Por qué olvidamos los sueños?
Soñamos cada noche, pero al despertar la memoria se escurre como agua. Hay razones para ello, y también trucos para recordar más.
A casi todo el mundo le pasa: despertamos con la certeza de haber soñado algo importante y, mientras buscamos las pantuflas, el sueño se deshace. No es mala memoria ni señal de nada preocupante; es el funcionamiento normal del cerebro.
Durante el sueño, las zonas del cerebro encargadas de fijar recuerdos trabajan a media marcha. Los sueños se viven intensamente pero se archivan mal. Solo si despertamos durante un sueño o justo después, la memoria alcanza a guardar una copia.
¿Se puede recordar más? Sí, con costumbres sencillas. Tener papel y lápiz en la mesita de noche y anotar cualquier fragmento apenas se abren los ojos, antes de moverse siquiera. Repetirse al acostarse la intención de recordar. Y despertar sin apuro cuando se pueda: las prisas son enemigas de la memoria de los sueños.
Muchos de nuestros lectores mayores descubren que anotar los sueños se convierte en un hábito hermoso: una especie de diario de la noche que, releído con el tiempo, cuenta cosas que no sabíamos de nosotros mismos.